CARTA ABIERTA A GUSTAVO PETRO

CARTA ABIERTA A GUSTAVO PETRO

Bogotá, enero 11 de 2012

Señor

GUSTAVO PETRO

ALCALDE MAYOR

BOGOTÁ.

 

“Muchos hombres cometen el error de sustituir el conocimiento,

por la afirmación de que es verdad lo que ellos desean”

Bertrand Russell

 

Ante su persistencia en forzar un “desarme total” de los portadores de armas con salvoconducto, le expreso lo siguiente:

 

a.- La ciudad de Bogotá, al igual que Colombia entera, se encuentra en pleno conflicto armado, atropellados por el accionar criminal del narcotráfico y su consumo, la subversión, las mafias y la delincuencia organizada en cualquier escala, ante lo cual, la Fuerza pública se ha visto desbordada, en buena medida, por las injustas normas penales que favorecen al delincuente, aprobadas durante su ejercicio político y parlamentario. Ordenar el desarme de la población en medio del conflicto armado, es un acto abiertamente hostil y arbitrario contra los ciudadanos que no aceptamos la extorsión, ni el sometimiento armado guerrillero –en el que usted militó-, ni de cualquier grupo armado ilegal.

 

b.- Ustedes los del Polo han manipulado las estadísticas sobre causalidad criminal en esta ciudad, ocultando crímenes en las estadísticas, generalizando la responsabilidad de los crímenes cometidos con armas de fuego a los portadores con salvoconducto, lo que además de vulnerar derechos fundamentales de los portadores legales, es una falsedad, puesto que la mayoría de crímenes se cometen con armas y municiones del mercado negro, que ustedes los del Polo, no controlaron en los 8 años anteriores.

c.- Confunde usted el delito doloso con el culposo y las causales de justificación contempladas en el ordenamiento penal.  Para usted, preocupantemente, todo es igual.

d.- Su animadversión al termino “autodefensa” o a la legítima defensa de los ciudadanos, muestra una inadmisible ignorancia jurídica, fruto del   sesgo político cultivado en su militancia armada terrorista en el M-19, del que, por sus expresiones, aún no se ha desprendido, y de la que lo invitamos a que se desarme. ¿Pretende usted coartar el legítimo derecho a la defensa de la vida, familias y bienes de los ciudadanos?

e.- Confunde usted el pacifismo, con ser pacífico.  Los ciudadanos en su gran mayoría somos pacíficos. Al contrario de los grupos guerrilleros, como usted lo hizo, no agredimos, ni atentamos contra la vida, ni contra los derechos de los demás, pero sí ejercemos el derecho natural a defender nuestra vida cuando se nos ataque injustificadamente y usted no tiene la facultad legal ni natural, para limitar los medios de defensa, a menos que recorra los caminos del abuso del poder, del que hacen gala los tiranos comunistas y nazis.

f.- Su prohibición a los portadores legales de armas de defensa personal no contempla el desarme de las milicias del movimiento subversivo que cuentan con un sofisticado arsenal, que hasta ahora, parece no preocuparlo y que son las responsables de los atentados terroristas y los crímenes de niños, hombres y  mujeres, que han sacudido el alma de la ciudadanía capitalina.  Recójales sus armas en lugar de desarmar a sus víctimas.

g.- Los municipios aledaños a la capital, tienen presencia de grupos subversivos ¿Qué torcidos propósitos se encuentran ocultos? ¿Pretende entregar inermes a los bogotanos cuando salgan de la ciudad?

h.-  Usted no tiene en cuenta los informes sobre armas en Colombia presentado por la ONU en 2006 y 2009, que demuestra todo lo contrario a lo que usted dice, al afirmar que “el desarme como tal no tiene ningún efecto sobre la disminución de la violencia, si no se eliminan las razones o móviles”,  evidenciándose, entonces, que al no estar eliminadas las causas de la criminalidad masiva, como son los grupos delincuenciales, esta medida se trata de un acto arbitrario que va en contravía con las realidades de los países que han adoptado la prohibición del porte legal de armas, en los cuales se han incrementado los delitos con armas de fuego, como se corrobora, entre otros, en la antigua URSS, Inglaterra y Australia.  No se puede desarmar a los ciudadanos de bien, dejando la tronera del mercado negro de armas y municiones en manos de los criminales, asegurándoseles que su fechorías encontraran una ciudadanía desarmada permanentemente.

i.- Por último, su estilo, peligrosamente, no es democrático, puesto que impone su voluntad por encima de la razón y las  estadísticas, sin abrir espacios de participación a las organizaciones de portadores legales de armas a las que no convocó. Simplemente se comporta como un führer, al que como a los tiranos comunistas, también les gustó desarmar a sus pueblos para someterlos inermes a su despotismo.

j.- Señor Petro: Deje la obsequedad. Históricamente la izquierda siempre ha pretendido desarmar a los ciudadanos que se les oponen, dejando armadas las guerrillas en las que militaron o a las que crearon, y a las que cuando menos, les justifican sus prácticas y que delinquen con armas extranjeras, especialmente venezolanas.  ¿Otra vez la burra al trigo y mi compadre a la cebada?

Fernando Antonio Vargas Q.

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